Tú también necesitas a Dios
Domingo 28 de octubre de 2007
El hombre religioso que asiste al templo, da gracias a Dios por no ser como los demás y por ser una persona religiosa, el publicano, en cambio, como traidor a la patria, es presentado por Jesús como el bueno, sin embargo, la Biblia nos muestra que nadie es bueno, todos necesitamos la misericordia y la gracia de Dios, porque no somos totalmente fieles a la voluntad y palabra de Dios; la ley nos dice lo que está bien y lo que está mal, pero no nos dice cómo hacerlo. Nadie puede decir que es bueno o que ha cumplido la ley, porque siempre hay alguna culpa; por eso la mujer adúltera no es apedreada, porque Jesús argumenta que cualquiera tiene culpa, por tanto no podemos condenar a nadie, porque todos somos culpables. Nosotros para ser justificados por Dios, necesitamos reconocer nuestra condición de pecadores y de que buscamos la misericordia de Dios, solo aceptando que somos pecadores, podemos lograr la justificación y Dios nos mostrará su amor compasivo y su misericordia.
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