La Salud del Alma
Martes 17 de julio de 2007
Los seres humanos buscamos la salud, recurrimos a Dios en la oración, buscamos a los doctores quienes contribuyen a nuestra salud con la gracia de Dios; también el alma se puede dañar y recurrimos al psicólogo para que nos ayude a recuperar la salud del alma. Dios también nos puede dar la salud del alma a través de la paz, incluso cuando hay enfermedad y dolor. El alma se nutre con el amor, pero nuestros problemas pueden surgir en el hogar debido a muchas situaciones y Dios es quien nos sana de esos dolores. Dios llega a nosotros a través de su gracia y con ello nos puede sanar, se necesita también querer perdonar y superar el odio. Para superar nuestros dolores tenemos que enfrentarlos y entenderlos. El pecado también nos lastima interiormente; vivir lejos de Dios hiere más nuestra vida, debemos alejarnos de todo aquello que nos pueda orillar a pecar. La iglesia sugiere el uso de sacramentales, como la medalla de San Benito; si no estamos en gracia, el sacramental no funciona. Cualquier sacramental requiere estar en gracia, la cual es reforzada por el sacramental. No podemos descansar cuando el pecado nos asedia, porque en un momento podemos sucumbir.
También podría interesarte
Categorias populares
Sigue escuchando
Aprende de tu fe y fortalece tu vida espiritual con nuestros audios de formación católica y reflexiones del Evangelio.
La fuerza del resucitado
NuevoLa Pascua de resurrección del Señor es un momento que nos invita a vivir con la confianza en el poder salvador de Dios, en su capacidad de transformar la muerte en vida y darnos esperanza en todo tiempo.
Ver más
María, modelo de la Santidad
NuevoEl dolor y el sufrimiento es algo que le sucede al hombre, pero Dios lo ha querido compartir con nosotros y Jesús se muestra como el hombre que sufre, como el hombre de todos los dolores; el consuelo se encuentra en nuestro abandono en nuestro Padre celestial.
Ver más
Tú puedes ser misionero
NuevoCuando cooperamos con el Evangelio, nosotros nos hacemos misioneros también del Evangelio; nuestra aportación económica se traduce en Evangelio, no predicado por ti, sino por gente comprometida a llevar la Buena Nueva a todos los rincones del mundo.
Ver más