La justicia de los fariseos
Domingo 16 de febrero de 2020
Los hombres y mujeres de hoy estamos acostumbrados a dar el mínimo, a esforzarnos lo menos posible y, por lo tanto, no podemos aspirar a la perfección, ni a la santidad. El verdadero discípulo de Jesús entiende que para ver el reino y participar de él, debe dar mucho más de lo que pide la ley, debe ser espléndido y generoso.
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