El trabajo, Señor, de cada día
Alabemos a Dios por la mañana
El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.
Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.
En el alto gozoso del camino,
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en él quien nada puede. Amén.
Categorias populares
Sigue leyendo
Tal vez podrían interesarte más temas relacionados con tu fe católica.
Credo de los Apóstoles
NuevoCreo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a…
Ver Más
Salve, Reina de los cielos
NuevoSalve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros.
Ver Más
Ángel de la guarda
NuevoÁngel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche, ni de día, no me dejes solo que me perdería. Hasta que me pongas en paz y alegría con todos los santos, Jesús y María. Te doy el corazón y el alma mía, que son más tuyos que…
Ver Más