El trabajo, Señor, de cada día
Alabemos a Dios por la mañana
El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.
Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.
En el alto gozoso del camino,
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en él quien nada puede. Amén.
También podría interesarte
Bajo tu amparo El Señor es mi luz y mi salvación (Salmo 26) El eterno reposoCategorias populares
Sigue leyendo
Tal vez podrían interesarte más temas relacionados con tu fe católica.
Bajo tu amparo
NuevoBajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. V: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor…
Ver Más
El Señor es mi luz y mi salvación (Salmo 26)
NuevoI El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla;…
Ver Más
El eterno reposo
NuevoDale Señor el descanso eterno. Brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
Ver Más