Juan 2, 13-25
III semana del Tiempo Cuaresma
Ciclo: BAño: impar
Muchas veces nuestra fe está basada en elementos solamente externos, como el venir a misa, rezar diferentes devociones, incluso en leer la Escritura. Sin embargo, esto no siempre nos lleva a "creer que verdaderamente Jesús es el Señor". No basta leer la Escritura, sino que debe aplicarse a nuestra vida para que sea realmente visible. Este es lo que realmente produce el cambio de vida, es lo que no deja duda de nuestra fe... es lo que hace que nuestra fe pase de una fe "sospechosa" a una fe cierta. Es por ello que tenemos que verificar continuamente que la Palabra que escuchamos o que leemos vaya siendo aplicada a nuestra vida y ver que se convierta en un “estilo de vida”. Eso requerirá de las otras dos herramientas de la vida espiritual: la oración y la penitencia. La oración nos dará la gracia y nos apoyará para poderla realizar y el ayuno nos dará la fuerza para negarnos todo aquello que se oponga a la Palabra.
La Palabra de Dios nos empuja ahora a una vida de testimonio, de coherencia. ¿Podría hoy en día Jesús confiar en nosotros? ¿Confiaría en que nuestra fe es cierta… es auténtica? "¿Por qué me llaman Señor, Señor y no hacen lo que yo les digo?"


