Juan 15, 26-27; 16, 12-15
VIII semana del Tiempo Ordinario
Ciclo: BAño: impar
La misión de Cristo se prolonga, por medio de sus apóstoles, en el perdón de los pecados, el cual es un don otorgado directamente de Jesús, manifestando la eterna misericordia de Dios, a través de sus delegados.
Nuestra conversión, comienza con un arrepentimiento profundo de nuestros pecados, perdón que viene como bálsamo para nuestro corazón, otorgando la libertad y gracia a la persona, por medio del Espíritu Santo.


