Mateo 4, 12-23
III semana del Tiempo Ordinario
Ciclo: AAño: impar
Esta reflexión nos recuerda el amor de quién nos ha amado primero. Dios nos ama y, aún cuando en nuestro corazón y mente habiten el temor, las tinieblas y la oscuridad, Dios hace brillar la luz de su amor.
Hermanos, para Dios nada está perdido y por esto mismo necesita de nuestra ayuda. Nos necesita para llevar su luz a todos los rincones del mundo, nos necesita para ser esa esperanza para los demás. Dediquémonos a anunciar su amor y misericordia al mundo.


